Los socialistas y la ocupación del Ruhr (Primera parte)


Manuel Cordero Pérez, miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE y Diputado por Madrid / Fundación Pablo Iglesias Manuel Cordero Pérez, miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE y Diputado por Madrid / Fundación Pablo Iglesias

Los aliados establecieron en 1921 la cifra de 6.600 millones de libras esterlinas más intereses, unos 123.000 millones de marcos oro en concepto de reparaciones de guerra que debía pagar Alemania por la responsabilidad de la guerra. Hubo un pago inmediato de 50.000 millones de libras. Pero la hiperinflación obligó a Alemania a suspender los pagos en el año 1922. En represalia, tropas francesas y belgas ocuparon el Ruhr. La ocupación tuvo lugar el 11 de enero de 1923, siendo primer ministro de Francia, Raymond Poincaré, partidario de emplear la mano dura con Alemania, ante la situación económica francesa y el poco apoyo británico a la hora de exigir. El objetivo era hacerse con el control del principal centro alemán de producción de carbón, hierro y acero.

En dos artículos intentaremos estudiar la reacción de los socialistas europeos y españoles ante este hecho que generó una nueva tensión internacional cuando estalló. En el seno del PSOE, figuras señeras opinaron sobre este acontecimiento, como Manuel Cordero, Antonio Fabra Ribas y Fernando de los Ríos. En este primer artículo hemos planteado el problema en el primer párrafo, y nos acercaremos a las primeras reacciones sobre el mismo en Francia y España.

Los trabajadores franceses, en vísperas de la acción, se reunieron en la Mutalité convocados por la CGT y el Partido Socialista. En el acto, intervinieron los principales líderes de ambas organizaciones, Léon Blum incluido, y de la Liga de los Derechos del Hombre, para hablar de las reparaciones de guerra y la tensión generada. En el acto se repudió la política oficial francesa, ya fuese la anexión de una parte de Alemania, o el desgarramiento de su unidad. Los sindicalistas y socialistas franceses creían que la exteriorización de las desavenencias entre los aliados ante el asunto de las reparaciones fomentaba el egoísmo del capitalismo alemán. Pero, además, al alarmar sobre el sentimiento de unidad nacional, se estaban dando alas a las fuerzas políticas que en Alemania explotaban el asunto para defender la reacción y el militarismo, en un nuevo episodio de revanchismo. La postura del Gobierno solamente conseguía aislar a Francia y hacía imposible que se materializaran las reparaciones que, en todo caso, solamente podrían basarse en la ayuda mutua y la cooperación internacionales. Además, la política de guerra era sinónimo de bancarrota. Los trabajadores protestaban y pedían que los Gobiernos se pusieran de acuerdo bajo el arbitraje de la Sociedad de Naciones.

Por su parte, “El Socialista” publicó un artículo el 11 de enero, es decir, el mismo día de la ocupación. La pieza comenzaba explicando cómo la ruptura entre el Reino Unido y Francia a cuenta de las reparaciones estaba llevando a una situación internacional muy peligrosa. Francia había decidido la ocupación del Ruhr al no recibir las reparaciones exigidas. Aunque París pudiera tener razones legales, los británicos eran poseedores de la razón política, ya que Londres creía que no se trataba de la simple aplicación automática del Tratado de Versalles, sino de conseguir que primero Alemania se reorganizase económicamente. Bélgica y, en parte, Italia secundaban la postura francesa.

La acción estaba llena de peligros para todo el mundo, y rompía el entendimiento entre los aliados, garantía de paz, además de dinamitar la tradición republicana y democrática de Francia. Ante el desacuerdo, los socialistas españoles pensaban que el asunto debía ser discutido en la Sociedad de Naciones, en línea con sus homólogos galos, pero el Gobierno francés se negaba. Lo único positivo que el PSOE veía en esta situación era cómo los intelectuales y obreros franceses se habían levantado indignados, aludiendo al mitin que hemos relatado.

Al día siguiente, consumada ya la ocupación, Manuel Cordero, en “El Socialista” abrió con un artículo en primera página comenzando con un tono fatalista, y desde el tradicional antimilitarismo socialista. Era muy crítico con los aliados por las condiciones impuestas a los vencidos, por la “burguesía de los países aliados”, más concretamente. Para Cordero parecía injusto que los trabajadores alemanes, que habían sufrido el régimen del káiser, tuvieran ahora que pagar las consecuencias de la guerra, ya que, además, la situación de la población alemana en la posguerra era crítica. El socialismo español, como el internacional, insistía en que la guerra era siempre un producto del capitalismo.

Interesante era la parte última del artículo porque aventuraba peligros derivados de la ocupación militar acaecida, en una interpretación clásica del marxismo. Cordero aludía al intenso clima bélico que se estaba viviendo a pesar de que no había ruido de cañones, ya que, como sabemos, la ocupación no había sido violenta y no se había producido resistencia activa, aunque si terminó generando otra de naturaleza pasiva. Pero podía estallar un conflicto en cualquier momento. Algunos podrían pensar que de esta situación podía surgir la Revolución social. Para el articulista no era un momento propicio para el triunfo del socialismo, porque ante un ambiente de pobreza y miseria no había nada que socializar. Esto solamente podía ocurrir en momentos de acumulación capitalista, que generaba un proletariado “consciente e inteligente”. Lo que había que socializar era la riqueza no la pobreza. Eso no quitaba que pudieran producirse revoluciones en algunos lugares, pero serían de un acusado carácter militarista y “despótico insoportable”, en una clara alusión al comunismo, a nuestro entender y, seguramente, por la experiencia vivida en Alemania en los momentos finales de la Gran Guerra.

También se incluía una crónica de lo que había pasado, especialmente en el parlamento francés con el discurso de Poincaré culpando del hecho a la propia Alemania, y la intervención de Blum que, en nombre del Partido Socialista, había protestado por la ocupación del Ruhr, generando un tumulto entre sus adversarios. Por otro lado, se informaba de la detención de los comunistas franceses que había acudido a un acto en Essen, acusados de un delito contra la seguridad del Estado. La crónica terminaba aludiendo al discurso del canciller alemán criticando la acción franco-belga, y la violación del Tratado de Versalles.

Hemos consultado los números 4343 y 4344 de “El Socialista”.


José Clemente Vidal en el socialismo de Garrucha

Junio 13, 2017 Más Historia y Vida

José Clemente Vidal fue un comerciante en Garrucha. Socialista, concejal y alcalde de su localidad. Al terminar la guerra sería procesado, condenado y fusilado en un cortísimo espacio de tiempo. ...

Sobre el origen del término “socialismo”

Junio 12, 2017 Más Historia y Vida

Al parecer, el primer autor que empleó el término de “socialismo” fue Ferdinando Fachinei en el siglo XVIII. Fachinei fue un religioso italiano nacido en 1725. Fue un sabio de la época en varias mater...