FUNDACIÓ SOCIETAT I PROGRÉS
       
 

VOCES DEL EXILIO

   
     
 

ANDRÉS PRIETO

Andrés Prieto Arana nació en Eibar en 1918. Comenzó a batallar por la causa socialista desde los diez y seis años. No pudo concluir ningún tipo de estudios. A raíz del movimiento revolucionario de octubre de 1934 ya estuvo detenido en la prisión provincial de Pamplona “por supuesta participación” en el mismo como miembro de las Juventudes Socialistas (J.S.) Tras las elecciones de febrero de 1936, con el triunfo del Frente Popular, se reincorporó a su puesto de oficial administrativo del Juzgado Municipal de su ciudad.

   
 
Andrés Prieto, en la actualidad, en su domicilio de Valencia.
(7 – 03 – 2003)

 


En julio de 1936 participó junto a unidades de la Guardia Civil en la toma al asalto del Casino, el hotel Maria Cristina y los cuarteles de Loyola de la capital donostiarra, contribuyendo a desactivar el alzamiento contra la República. Uno de sus recuerdos más vivos es la fractura que la sublevación militar produjo en el seno de este cuerpo.


Irún, Tolosa, Lasarte, Orio, Zarauz, la propia Eibar, fueron lugares donde se produjeron operaciones militares en las que intervino Prieto. En 1937 le cogió de lleno el bombardeo de Guernica, perpetrado por la Legión Cóndor, que Prieto relata así: Tuvimos que saltar en marcha del coche donde íbamos, al ser ametrallados por los cazas y buscarnos un precario refugio. No lo pudo hacer el chófer que fue alcanzado y ardió con el coche.


Actuó, más tarde, como juez militar con el grado de capitán en plaza sitiada hasta ser capturado por las tropas franquistas el barco en el que intentaba salir de España. Estuvo preso en Pontevedra (donde unas mujeres recorrían hasta 20 kilómetros a pie para llevarles un poco de comida), Santoña y Teruel, donde fue reconocido por un requeté como gudari peligroso, y devuelto al norte.

   
 
Carné extendido a Prieto por las Fuerzas Francesas del Interior que certifica su participación en la resistencia francesa, como teniente .
 


En 1938 fue condenado a muerte junto al coronel Vidal (ex profesor de Matemáticas de Franco en la Academia Militar) capturado en Valencia con el que compartió celda. Fue éste quien intercedió ante su hermano (mando del ejército “nacional”) para que le fuera conmutada la pena capital.. Su caso fue revisado y condenado a 30 años, pero pudo “redimir” condena trabajando en las oficinas del campo de concentración de Sondica, iniciada la contienda mundial se las arreglaron para pasar informaciones a los “aliados” utilizando el papel higiénico como soporte y como estafeta el cementerio de los ingleses, hasta que fueron descubiertos por una imprudencia.


Prieto logró evadirse junto a otros siete presos y pasar a Francia. Una vez en el exilio francés, militó en la Unión Nacional Española (UNE) y más tarde se incorporó a las FFI., formando la 105 brigada de guerrilleros españoles, unidad bajo el mando del comunista coronel Cristino García, que a las ordenes del general Luis Fernández, ejercía la jefatura de las fuerzas españolas de la zona pirenaica.


En 1944 y dada el escaso entendimiento con estos, fue destinado a Tarbes donde se formó el embrión de lo que sería el batallón Guernica a requerimiento del gobierno vasco en el exilio y con la aceptación del gobierno francés quedaron integrados formalmente en su ejército regular.


En abril de 1945, pasaron a combatir contra tropas alemanas. Prieto participó como teniente y escribió un diario sobre los combates de Pointe-de-Grave en el frente del Atlántico. Su relato está recogido en el libro J.C. Larronde, Le Bataillon Gernika, editado por Bidasoa, Bayonne, 1995. Entre otros detalles cuenta que sus flancos estuvieron cubiertos por soldados marroquíes y el batallón español Libertad. Siete días de intensos combates con 5 muertos y varios heridos entre los soldados del batallón. Siguieron luchando hasta la capitulación alemana en mayo de 1945.

   
 
Prieto, mirando al objetivo. A su espalda de izquierda a derecha: Irujo (en tercer lugar, Jesús Maria Leizaola ( en cuarto lugar) y José Antonio Aguirre (el quinto) lendakari durante la Guerra Civil.
 


Al terminar la guerra Prieto fue desmovilizado y se traslado a París donde dada su experiencia política, trabajó para los lendakaris José Antonio Aguirre y Jesús Maria Leizaola que sustituyó al primero en la presidencia del gobierno vasco en el exilio. Andrés Prieto fue una especie de “relaciones públicas” con este gobierno nacionalista, a pesar de ser socialista, donde se mantuvo hasta su vuelta a España en los años setenta. Recuerda que su asignación era muy baja y que “vivíamos mal, pero vivíamos”.


La ventaja del exilio francés, tras pasar los primeros años, muy duros en difíciles “es que los españoles vivieron bien porque los franceses creían que todos habían sido resistentes”.. No nos dábamos cuenta pero en pueblos muy pequeños, donde no tenían ni para comer ellos, nos acogieron bastante bien..


Finalmente vino a vivir a Valencia y se estableció en el barrio de Russafa en cuya agrupación figura inscrito y donde reside actualmente.