ASOCIACIÓN PARA EL ESTUDIO DE LOS EXILIOS Y MIGRACIONES IBÉRICOS CONTEMPORÁNEOS
       
   
 

CONGRESO INTERNACIONAL:
"MIGRACIONES Y EXILIOS ESPAÑOLES EN EL SIGLO XX"

María Fernanda Mancebo *

Entre el 8 y 11 de julio de 2002 se celebró en este lugar privilegiado el Congreso Internacional "Migraciones y Exilios españoles en el siglo XX", en el marco del VII Curso Universitario de Verano en Canarias. Como entidades organizadoras, el Centro Científico-Cultural Blas Cabrera. Amigos de la Cultura Científica, dependiente del Cabildo de Lanzarote, la Fundación Ramón Rubial. Españoles en el Mundo y AEMIC. Las instituciones que contribuyeron a su financiación fueron el Cabildo Insular de Lanzarote que, a través de sus municipios, puso a disposición de los participantes en el Congreso sus centros culturales y científicos, casas de cultura, bibliotecas y lo que no es menos importante restaurantes como el de Timanfaya o el del Castillo de San José; y la Fundación Ramón Rubial. Españoles en el Mundo con su Junta directiva o miembros designados que presidieron y moderaron sesiones del itinerante Congreso.

Sin embargo no exagero si atribuimos la realización del Congreso al presidente y al secretario del Comité Organizador del mismo, profesores Francisco González Posada y Francisco A. González Redondo. Ya son muchos los años de dedicación y desinteresado trabajo a esta tipo de actividades desde el Aula de Amigos de la Cultura Científica, fundada por el dinámico catedrático e ingeniero Francisco González de Posada y ahora también desde el Centro Científico-Cultural Blas Cabrera de Lanzarote. Ambos, padre e hijo, prosiguen su encomiable tarea de divulgación cultural y científica, este año una vez más a través de estos Cursos de Verano.

Pero este Congreso con la presencia de AEMIC, su presidenta Alicia Alted y varios miembros de la Asociación ha tenido para nosotros un relieve especial. Con los jóvenes de otros centros que han participado, creo que AEMIC ha proporcionado una base científica muy estimable y ha creado unos lazos de amistad y compañerismo muy necesarios en la vida académica y en este tipo de reuniones.

Cada sesión iba precedida por una conferencia de apertura y otra de clausura a cargo de competentes profesionales. Deseo destacar las de José Luis Abellán ("Guerra Civil y éxodo en una Europa convulsa"), Margarita de la Villa ("Hacia la Nueva España") y Antonio Macías Hernández ("La última gran diáspora: La migración canario-venezolana"). La inauguración del Congreso tuvo lugar en la Biblioteca Insular (Arrecife) por Antonio Bethencourt Massieu con el título "La emigración en la nueva concepción del Océano Atlántico". Se pretendía dedicar unas sesiones a migraciones y otras a exilios, pero finalmente se optó por unir en una misma sesión ambos aspectos. No obstante, se cumplieron los objetivos que se centraban en las tres etapas clave del proceso migratorio del siglo XX: Años 1898-1919 en los que la emigración tiene un carácter socio-económico. El periodo subsiguiente a la Guerra Civil que adquiere un carácter político -el exilio republicano-. Y, finalmente, los años sesenta en que vuelve a dominar la emigración económica.

Entiendo que, en conjunto, se puede caracterizar el Congreso por dos rasgos: el nivel científico de los participantes y la juventud de muchos de ellos. En la primera sesión intervino Francisco González Redondo que nos presentó con gran claridad y concisión el despegue de la ciencia española en los comienzos del siglo, unida a la creación de la Junta para Ampliación de Estudios y las otras "hijuelas" de la Institución Libre de Enseñanza, y que empezó a declinar durante la dictadura de Primo de Rivera, y tras la República y la Guerra Civil, acabó dando sus frutos más logrados en el exilio. Isabel Gutiérrez Zuloaga habló de las relaciones internacionales de la Junta. Especial interés por su carácter de testimonio tuvo la intervención de Mercedes de Unamuno sobre el exilio en Fuerteventura y Hendaya de su rebelde abuelo. La tarde se dedicó a las relaciones hispano-cubanas con documentados estudios de Christopher Paetzold, canadiense que realiza su tesis doctoral en la Universidad Complutense y José A. Vidal ya veterano estudioso de la emigración gallega a Cuba. Por último el historiador cubano Roger González destacó en su intervención la labor desarrollada en Cuba por algunos científicos españoles.

Este Congreso itinerante, como decíamos, dedicó su segundo día fundamentalmente al exilio. En estas sesiones destacó el video presentado por Emilia Labajos sobre los niños acogidos en Bélgica, y la intervención de Rafael Maestre que, completada con el video sobre mujeres del sur de Francia, presentado por Pilar Molina, dieron una cumplida visión de la cultura libertaria. Habló también Florence Guilhem, una joven investigadora, y por la tarde escuchamos ecos del exilio interior a través de la depuración en la Escuela de Ingenieros Industriales vizcaína, ponencia presentada por Isabel Garaizar y Carlos Larrinaga.

Volviendo otra vez al exilio exterior y a México presentaron sus ponencias José Ignacio Cruz, sobre las huellas de la ILE en aquel país, Pilar Domínguez con la documentación gráfica de los Hermanos Mayo sobre la imagen de las exiliadas españolas en México a través de la fotografía, y María F. Mancebo que habló de tres profesores mas o menos conocidos pero cuyo interés conviene destacar, sobre todo el último Francisco Giral González del área científica, recientemente desaparecido y cuyo estudio se inicia ahora.

El jueves 11 de julio los congresistas fuimos recibidos en el castillo de Santa Bárbara en Teguise, que alberga el Museo del emigrante canario y contribuye a reforzar el imaginario que los españoles de la Península no siempre tienen bien dibujado en lo que a Canarias se refiere. Antonio Macías habló allí y después se presentaron dos interesantes aportaciones por lo que de apertura a nuevas facetas del exilio representan. Alicia Alted sobre la presencia de españoles en la Unión Soviética, con especial referencia a los niños, tema objeto de sus investigaciones en curso y María Eugenia Martínez Gorroño acerca de la influencia de los exiliados en la enseñanza en Colombia, con mención a figuras tan entrañables como Manuel Usano Martínez y José María Ots Capdequí.

Finalmente, ya por la tarde y en una sesión maratoniana me referiré a los trabajos presentados. Dos de ellos corresponden también a jóvenes investigadoras que dan pie a la reflexión anteriormente expuesta. Tanto Aránzazu Sarría como Alicia Pozo han demostrado en este Congreso su capacidad como investigadoras y excelentes comunicadoras, pero en lo que a mi respecta llamo la atención sobre la ponencia de Sarría que está en relación con su tesis doctoral recientemente defendida y en vías de publicación. Fue capaz de presentar un cumplido panorama del exilio y la emigración económica en Francia, en los años sesenta, a través de la Editorial Ruedo Ibérico, sus Cuadernos y Suplementos. Hubiera sido deseable, como en las restantes sesiones, un debate para ampliar y dar satisfacción a ciertas dudas, pero -y tal vez sea el mayor reparo que pondría al Congreso- era claramente imposible, dado lo apretado de las jornadas.

La parte lúdica del Congreso se manifestó por cortesía de los siete municipios en visitar monumentos, realizar sesiones académicas en los lugares más adecuados y comer en los puntos mas relevantes. Teguise y su Castillo de Santa Bárbara, Haría nos recibió en la Sala del Aljibe y por la tarde cruzando la isla de punta a punta visitamos el Parque Nacional de Timanfaya reposando en el restaurante El Diablo. De allí volando en el autobús llegamos a la Casa de la Cultura de la blanca Yaíza, con Playa Blanca al sur. San Bartolomé, Arrecife, Tías y Tinajo... Pero además no olvidamos la obra de Cesar Manrique en toda la isla: Jameos del Agua, Mirador del Río, Cueva de los Verdes, Jardín de Cactus... para terminar en la Casa Museo de Manrique, que se extiende sobre una colada lávica consecuencia de las erupciones volcánicas del siglo XVIII.

En definitiva, un Congreso muy especial en el que hemos trabajado, hemos aprendido y nos hemos divertido. Muchas gracias a los organizadores porque después de un curso académico bastante agotador algo así resulta muy agradable.


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Universidad de Valencia.